Muchas investigaciones no se centran en necesidades reales de las organizaciones.
Parece que haya más interés por desarrollar investigaciones que confirmen marcos teóricos, en detrimento de aquellas que los ponen a prueba o que abordan fenómenos que se salen de los marcos existentes.
Se observan modas metodológicas que orientan las investigaciones según épocas y que no siempre son adecuadas para los fenómenos estudiados.
Se echa en falta mayor colaboración con otras disciplinas, para evitar duplicar esfuerzos en estudios que ya tienen recorrido en otros campos.
Muchos trabajos solo proporcionan datos de significación estadística, lo que resulta de escasa utilidad a nivel práctico.
Necesidad de incrementar la actividad meta-analítica. Tenemos recorrido y volumen suficiente de estudios en ciertas cuestiones como para empezar a concretar resultados.
Entre el 60% y el 90% de artículos son rechazados por las revistas. Esto significa que un gran volumen de trabajos no llegan a conocerse, lo cual supone un importante sesgo informativo.

Las publicaciones de impacto suelen cerrarse al público general con significativos costes de acceso a la consulta. Esto restringe su difusión entre público no científico,entre el que se incluye la mayoría de empresas.

Con frecuencia, las ciencias organizacionales y empresariales se alejan de las necesidades reales de las empresas y son poco accesibles al mundo no académico.